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Si eres autónomo y facturas con IVA, cada trimestre tienes una cita ineludible con Hacienda. Muchos lo viven con angustia, pero la realidad es que declarar el IVA no es tan complicado si entiendes qué estás haciendo y por qué. En este artículo te lo explicamos sin rodeos.
El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un tributo indirecto que recae sobre el consumo. Como autónomo, cuando emites una factura con IVA no estás cobrando ese dinero para ti: lo estás recaudando en nombre de Hacienda. Del mismo modo, cuando pagas IVA en tus compras y gastos profesionales, puedes recuperarlo.
La diferencia entre el IVA que cobras a tus clientes (IVA repercutido) y el que pagas en tus gastos (IVA soportado deducible) es lo que debes ingresar —o, si el saldo es negativo, lo que puedes compensar o solicitar en devolución.
Esta obligación está regulada en la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido, que es la norma de referencia para todo lo relacionado con este impuesto en España.
En términos generales, están obligados a declarar el IVA todos los autónomos y empresas que realicen actividades económicas sujetas y no exentas de IVA. Esto incluye a la mayoría de profesionales y comerciantes.
Hay excepciones importantes. Algunas actividades están exentas de IVA por ley —como ciertas actividades médicas, educativas o financieras— y sus titulares no repercuten ni deducen IVA, aunque igualmente pueden tener obligaciones formales específicas.
Si tienes dudas sobre si tu actividad está exenta o no, es fundamental consultarlo antes de empezar a facturar.
No todas las facturas llevan el mismo porcentaje. En España existen varios tipos impositivos:
Aplicar el tipo incorrecto en tus facturas puede derivar en sanciones, así que si tienes dudas sobre qué tipo corresponde a tu actividad, verifícalo.
El modelo principal para declarar el IVA es el modelo 303, que se presenta trimestralmente. Los plazos habituales son:
Además del modelo 303, existen otros modelos relacionados:
Todos estos modelos se presentan de forma telemática a través de la sede electrónica de la Agencia Tributaria, con certificado digital, Cl@ve PIN u otros sistemas de identificación aceptados.
Esta es la parte que más interesa a los autónomos. Puedes deducir el IVA de los gastos que estén directamente relacionados con tu actividad económica, siempre que cuentes con la factura correspondiente.
Algunos ejemplos habituales:
Importante: para que el IVA sea deducible, necesitas una factura completa (no un ticket), y el gasto debe estar vinculado a tu actividad. Hacienda puede revisar estas deducciones.
Si en un trimestre tu IVA soportado supera al repercutido, el resultado será a compensar. Esto significa que ese saldo negativo se arrastra al trimestre siguiente, descontándose del IVA que debas pagar entonces.
Solo en la declaración del cuarto trimestre (modelo 303 de enero) puedes optar, además de compensar, por solicitar la devolución del saldo acumulado. También existe el régimen de devolución mensual (REDEME), que permite solicitar devoluciones cada mes, aunque implica estar incluido en el Suministro Inmediato de Información (SII).
Conocer los errores más comunes puede ahorrarte problemas con Hacienda:
Declarar el IVA correctamente es una de las obligaciones fiscales más recurrentes de cualquier autónomo, pero con la información adecuada deja de ser un problema. Conoce tus plazos, guarda siempre las facturas de tus gastos, aplica el tipo correcto y presenta el modelo 303 aunque no tengas actividad. Si en algún momento tienes dudas sobre un caso concreto, lo más prudente es consultar con un profesional o utilizar una herramienta como Lexlyia para resolver tus preguntas legales y fiscales de forma rápida y accesible.
Aviso: Este artículo tiene carácter divulgativo y no constituye asesoramiento fiscal o legal. Ante situaciones concretas, consulta con un profesional.
Igualmente tienes que presentar el modelo 303 en plazo, aunque no hayas facturado nada. En ese caso se presenta con resultado cero, marcando que no ha habido operaciones. No presentarlo puede dar lugar a una sanción por no declarar en plazo.
Depende de tu actividad y del vehículo. Para turismos, la Ley del IVA presume una afectación a la actividad del 50 %, por lo que en principio solo podrías deducir el 50 % del IVA de la gasolina. Para vehículos de transporte o actividades específicas, las reglas son distintas. Guarda siempre la factura, no el ticket.
El modelo 303 es la declaración trimestral con la que liquidas y pagas el IVA de cada período. El modelo 390 es el resumen anual: recoge el total de operaciones del año y se presenta en enero del año siguiente. El 390 no genera pago adicional, es una declaración informativa.
Si lo presentas voluntariamente fuera de plazo (sin requerimiento previo de Hacienda), se aplican los recargos por extemporaneidad previstos en el artículo 27 de la Ley General Tributaria, que aumentan según el tiempo de demora. Si hay resultado a ingresar y Hacienda te lo requiere antes de que tú declares, pueden aplicarse sanciones más elevadas.
Lexlyia te responde al momento, citando la normativa real.
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